
Desde el final del valle de Aisa partimos a través de un corto tramo de bosque para llegar a los prados de Napazal. Desde allí comenzamos la ascensión propiamente dicha, pasando por campas de hierba para posteriormente cruzar una zona kárstica con numerosas simas y lapiazes que sorteamos a través de un entretenido trazado.
Tras superar un pequeño paso de fácil trepada llegamos al collado del Aspe y desde allí seguimos la cresta, ya con vistas hacia el valle de Aspe y Francia para llegar a la cumbre de esta montaña singular.
Tras el almuerzo y disfrutar de las vistas y la tranquilidad de la alta montaña realizamos el descenso hasta el autobús, que nos lleva cómodamente de vuelta a Gasteiz.
