
Tras una semana de mal tiempo, las lluvias nos respetaron, pudiendo disfrutar de un día soleado. Tras el madrugón, llegamos a Lumbier con tiempo de sobra para comenzar el recorrido de forma tranquila. Primero visitamos la Foz y sus espectaculares formas para después ir bordeando sus cortados por las partes más altas.
A lo largo de todo el día pudimos recrearnos con las vistas de la cuenca de Pamplona, Pirineos y por supuesto las Foz y sus alrededores.
Una vez llegados al pueblo, aprendimos como se crearon esos acantilados con un interesantísimo video en el centro de interpretación. Después tuvimos tiempo de comer y refrescarnos antes de coger el autobús de vuelta a Vitoria.
En resumen, un gran día con muy buenas vistas y compañía.
