
El día comienza con viento y un cielo gris pero poco a poco va levantando dejándonos disfrutar de las vistas.
Debido al esfuerzo extra que supone caminar por la nieve, realizamos breves paradas cada poco tiempo para descansar y poder comentar todo lo que vemos a nuestro alrededor. Durante una parte del recorrido, nos cruzamos con las pistas de esquí de fondo que unen Somport con Candanchú.
Al finalizar la jornada, nada mejor que poder tomarse algo tranquilamente comiendo y compartiendo la experiencia con el resto de participantes antes de montarse en el autobús de vuelta a Vitoria.
En resumen, un año más, disfrutamos de un gran día de raquetas en muy buena compañía y unas vistas increíbles.
