Liberar el estrés, el poder del Yoga

El yoga es mucho más que un conjunto de ejercicios físicos. Es un camino hacia el equilibrio interior, una herramienta para soltar la tensión y una invitación a reconectar con lo esencial. A través del movimiento consciente y la respiración profunda, el cuerpo se relaja, la mente se aclara y el corazón encuentra calma.En el Estadio…

En los años 80, el ritmo de vida urbano, la hiperconectividad digital, la sobrecarga de información, la presión laboral y económica, la falta de descanso o de contacto con la naturaleza… introdujeron en nuestra realidad cotidiana un término que hasta entonces poca gente había oído, y mucho menos dado importancia: estrés. En poco tiempo empezó a considerarse una epidemia silenciosa y estudios sobre salud mental comenzaron a destacar su relación con enfermedades como trastornos cardiovasculares, depresión y ansiedad, insomnio, problemas digestivos, etc.


En la actualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce el estrés como uno de los principales factores de riesgo para la salud mental y física. Y, aunque no es una enfermedad en sí misma, es necesario gestionarlo adecuadamente.


Así que, en un mundo donde el ritmo acelerado y las exigencias constantes parecen no dar tregua, el estrés se ha convertido en un acompañante habitual de la vida moderna. Frente a esta realidad, muchas personas buscan formas de recuperar el equilibrio y la calma interior y el yoga es una de las prácticas más efectivas y accesibles para lograrlo.
Esta disciplina milenaria, originaria de la India, busca la unión del cuerpo, la mente y el espíritu. Aunque en Occidente se ha popularizado principalmente a través del hatha yoga —una versión más física y accesible—, su esencia sigue siendo profunda y transformadora.


Cada postura (asana) está diseñada para liberar tensiones acumuladas, mejorar la circulación energética y llevarnos hacia un estado de mayor conciencia corporal. Con su práctica, el cuerpo se convierte en un puente para calmar la mente.

Uno de los pilares fundamentales del yoga es la respiración consciente, conocida en sánscrito como pranayama. Respirar de forma profunda, lenta y rítmica activa el sistema nervioso parasimpático, responsable de la relajación y la restauración del cuerpo. Además, cuando dirigimos la atención a la respiración, dejamos de estar atrapados en pensamientos repetitivos o situaciones estresantes; se convierte en un ancla al presente, permitiéndonos estar aquí y ahora. Con técnicas simples —como inhalar por la nariz contando hasta cuatro, retener, y exhalar lentamente— es posible reducir significativamente los niveles de ansiedad y tensión.


El yoga tradicional no separa el cuerpo de la mente. Por eso, cada movimiento se convierte en una meditación en acción, a través del flujo entre posturas, el cuerpo encuentra su ritmo natural y la mente se tranquiliza. Todas/os hemos oído hablar de posturas como el niño (balasana), el perro boca abajo (adho mukha svanasana) o la postura del cadáver (savasana), especialmente recomendadas para momentos de estrés, ya que invitan a soltar el control y entregarse a la quietud.
 

Incorporar el yoga en la rutina diaria no requiere horas de dedicación. Basta con 15 o 20 minutos al día para notar sus efectos. La clave está en la constancia y en la actitud con la que se practica. No se trata de lograr la postura perfecta, sino de conectar con uno mismo, con respeto y sin juicio. 


Elisabete y Noemi Álvarez de Arcaya son las monitoras del Estadio que imparten esta disciplina. Te ayudarán a conocer esta disciplina, considerada una filosofía de vida.  Con ellas podrás aprender técnicas de respiración, relajación, equilibrio, armonía, serenidad, meditación, vigor y pensamiento positivo que, combinadas con posturas o asanas, aportarán un gran beneficio tanto para tu cuerpo como tu mente. Te ayudará a relajarte, mejorar tu autoconfianza y reducir el estrés. 


 

La opinión de la monitora

Elisabete Alvarez de Arcaya:
“Estar presentes, estando en yoga, donde cuerpo, mente, corazón y respiración funcionan unidos en el aquí y ahora. Momento presente, momento maravilloso”.