Red Viral: ‘Knockout: No te rindas’

El boxeo ha demostrado ser un mecanismo exitoso para fomentar la disciplina, la salud y el trabajo en equipo y sus valores de esfuerzo, respeto a las normas, convivencia… logran grandes resultados cuando se trabajan con personas y colectivos socialmente vulnerables. El programa ‘Knockout: No te rindas’ se lanzó en 2013 como una iniciativa piloto en el Centro de Reinserción Social de Tenango del Valle (México) de la mano de Red VIRAL.

Desde entonces, ha trabajado con más de 6.000 personas, un 90 % logró dejar el consumo de sustancias nocivas, un 100 mostró mejoras en autoestima y comunicación con familiares y compañeros y se han reducido notablemente los incidentes violentos dentro de los centros penitenciarios.

El programa ‘Knockout: No te rindas’ se lanzó en 2013 como una iniciativa piloto en el Centro de Reinserción Social de Tenango del Valle (México) de la mano de Red VIRAL, organización enfocada en la prevención de la violencia comunitaria, que utiliza las artes, el deporte, la transformación del espacio público y el desarrollo de capacidades para fomentar la cohesión social. Su objetivo era apoyar la reintegración de personas en prisión mediante el boxeo y el apoyo emocional, promoviendo la disciplina, la salud y las habilidades necesarias para una reinserción social exitosa. Se decidieron por presos masculinos tras constatar que ya había muchas iniciativas para mujeres y ninas/os y para su puesta en marcha contaron con la colaboración de la Secretaría de Seguridad y el Consejo Mundial de Boxeo (WBC). 

Su enfoque es multidimensional y combina deporte, con entrenamientos regulares de boxeo para promover disciplina, control físico y salud; apoyo psicoemocional, con talleres grupales e individuales en los que se abordan temas como perdón, reconciliación, gestión emocional o prevención de adicciones; fortalecimiento de los lazos familiares; y apoyo post-penitenciario, en el que se hace seguimiento tras la salida, integrando a varios ex internos incluso como entrenadores certificados por el WBC.

Tras una primera fase con 40 participantes, en estos diez años la iniciativa ha trabajado con más de 6 000 personas y los datos son espectaculares: un 90 % logró dejar el consumo de sustancias nocivas, incluidos alcohol y tabaco; un 100 mostró mejoras en autoestima y comunicación con familiares y compañeros; y se han reducido notablemente los incidentes violentos dentro de los centros penitenciarios.

Salvador, que participó desde la fase piloto y aparece en el minidocumental ‘Charrascas’, realizado sobre el proyecto, relata que el programa le brindó “disciplina, esperanza y herramientas para establecer una ‘vida normal’ tras su salida”. 

La claves de su éxito son el acompañamiento integral, combinando deporte, atención emocional, formación y apoyo comunitario; un enfoque en prevención terciaria, que trabaja con quienes ya han cometido delitos, y reduce la reincidencia; la implicación de la familia, que refuerza redes de apoyo cruciales para la reinserción sostenible; y la certificación y formación de los participantes, que pueden convertirse en facilitadores. “Esto es un ejemplo de que querer es poder y sobre todo de que todos los seres humanos merecemos una segunda oportunidad”.

‘Knockout: No te rindas’ ha recibido reconocimientos internacionales como el otorgado el año pasado por el Foro Internacional Peace and Sport y el WBC lo ha elegido como una de las mejores prácticas internacionales en prevención. Su reconocimiento global y estrategias de escalamiento lo posicionan como un modelo replicable de política penitenciaria humanizada.

 

Los valores del boxeo 

Una modalidad considerada a priori como violenta, el boxeo ha demostrado ser un mecanismo exitoso para fomentar la disciplina, la salud y el trabajo en equipo. En su práctica se inculcan valores como el esfuerzo, el respeto a las normas, la convivencia…, principios propios del deporte que logran grandes resultados cuando se trabajan con personas y colectivos socialmente vulnerables.   

El boxeo es un deporte muy riguroso que exige un escrupuloso respeto al adversario y el sometimiento a unas normas muy claras y estrictas. Ayuda a liberar tensiones y canaliza la rutina y el estrés. Además, los entrenamientos se realizan en grupos, lo que favorece la comunicación entre las personas; y en el programa se conjuga la disciplina con el aspecto más lúdico del deporte, intentando crear un ambiente de compañerismo y complicidad, saludable y deportivo que evite en la medida de lo posible la dependencia del consumo de alcohol o drogas.

El apoyo del Consejo Mundial de Boxeo (WBC) ha permitido contar con campeones mundiales de boxeo como modelos a seguir y ofrece, también, a las personas que obtienen su libertad la posibilidad de certificarse como entrenadores oficiales. Les brinda así una herramienta para integrarse y contribuir positivamente a sus comunidades, particularmente en áreas con problemas de marginación social.