‘Chasing M’s Foundation’

Prevención de la muerte súbita en el deporte juvenil

Damar Hamlin (26 años, EEUU) es un jugador profesional de fútbol americano, actualmente en las filas de los ‘Buffalo Bills’ de la NFL. Su historia no era diferente a la de otros atletas nacidos en familias pobres que han logrado labrarse un futuro gracias a sus habilidades deportivas. Hasta que el año pasado, cuando quedaban menos de seis minutos del primer cuarto de un partido que perdían por 3-7, chocó con un receptor de los ‘Bengals’ y éste lo derribó. Se levantó para desvanecerse de inmediato y en la caída se golpeó la cabeza contra el césped. Ante el estado de shock de compañeros y afición, los asistentes médicos entraron al campo de inmediato, le aplicaron reanimación cardiopulmonar y, una vez estabilizado, lo trasladaron en ambulancia al hospital.

Durante sus estudios en la universidad, había lanzado una popular marca de ropa ‘Chasing M's’ y creó la Fundación del mismo nombre como una forma de contribuir a su comunidad a través de colectas de juguetes, campamentos para niñas y niños o campañas de regreso a clases. Su objetivo para ese año era recaudar 2.500 dólares. Mientras se recuperaba en el hospital, en una muestra global de apoyo, sus fans donaron más de 3,5 millones de dólares a esta organización benéfica que Damar había creado antes de llegar a la NFL. 

Ahora ‘Chasing M's Foundation’ se dedica al desarrollo, la salud y la seguridad de las y los jóvenes a través de deportes, actividades de participación y capacitación. “Debido a lo que me pasó, estoy trabajando para asegurarme de que las niñas y niños de todo el país tengan el mismo acceso a atención médica vital que tuve yo si la necesitan”, ha asegurado Hamlin. “Una de las cosas que más me ha inspirado son las historias de la vida real de personas que decidieron recibir capacitación en RCP (Primeros Auxilios y Reanimación Cardiopulmonar) gracias a mi experiencia, y luego salvaron la vida de otras personas.” 

De nuevo en activo en la NFL, se ha volcado en su fundación, poniendo en marcha distintos programas para concienciar sobre la muerte súbita en el deporte. Y aunque no ha abandonado las colectas de juguetes, ha puesto en marcha becas y campamentos de fútbol, proporciona uniformes y bolsas de viaje a equipos de la UYFL (Liga de fútbol juvenil) y fondos para que sus familias puedan inscribirles, además de sufragarles la experiencia de una viaje por todo el país para competir en a nivel nacional, y ha apoyado una iniciativa de salud y bienestar que brinda acceso a un programa de entrenamiento de atletas de élite para jóvenes.

Pero, sin duda, su mayor esfuerzo se ha dirigido a la capacitación en RCP y distribución de DEA (desfibriladores externos automatizados) a grupos deportivos juveniles. Docenas de entrenadores de esos clubes han asistido a cursos para aprender reanimación y han recibido desfibriladores de la organización benéfica de Hamlin para proteger a las niñas y niños de sus comunidades. 

Su lucha ha llegado hasta el Capitolio, donde se unió a legisladores y defensores de una Ley de Acceso a DEA. Se trata de un proyecto de ley bipartidista que establecería un programa de subvenciones para proporcionar a las escuelas fondos para comprar y mantener DEA, fortalecer la capacitación en RCP y desarrollar planes de respuesta a emergencias cardíacas.

 “El paro cardíaco repentino afecta a más de 7.000 niñas y niños menores de 18 años cada año en EEUU. La mayoría son deportistas, y las investigaciones muestran que 1 de cada 300 jóvenes tiene una afección cardíaca no detectada que le pone en riesgo. En las escuelas que tienen DEA, la tasa de supervivencia de niñas y niños a causa de un paro cardíaco repentino es 7 veces mayor”, aseguró en Washington.

El año pasado hicieron una gira por Estados Unidos y Gran Bretaña, en colaboración con la Asociación Estadounidense del Corazón, la principal organización voluntaria del mundo centrada en la salud del corazón y el cerebro, brindando capacitación y educación sobre RCP solo con manos y distribuyeron 340.000 dólares en DEA a organizaciones deportivas juveniles. Además, ha unido fuerzas con otras organizaciones como ‘Tepper Sports & Entertainment’ (empresa propietaria de los Carolina Panthers y especializada en la gestión de franquicias deportivas),  la ex jugadora de softbol de Fordham, Sarah Taffet, o la propia NFL para formar a cuantas personas pueden en reanimación y uso de desfibriladores y que los estados adopten e implementen políticas que prevengan resultados fatales por paros cardíacos repentinos entre las y los estudiantes de secundaria. Esas políticas incluyen planes de acción de emergencia, DEA claramente marcados en cada instalación deportiva de la escuela secundaria y capacitación en RCP y DEA para entrenadoras y entrenadores. Algunos de ellos, como Nueva York, ya han aprobado una ley que exige que cada campamento y programa de deportes juveniles tenga un plan de implementación de DEA. 

Su lucha ha llegado hasta el Capitolio, donde se unió a legisladores y defensores de una Ley de Acceso a DEA. Se trata de un proyecto de ley bipartidista que establecería un programa de subvenciones para proporcionar a las escuelas fondos para comprar y mantener DEA, fortalecer la capacitación en RCP y desarrollar planes de respuesta a emergencias cardíacas.

 “El paro cardíaco repentino afecta a más de 7.000 niñas y niños menores de 18 años cada año en EEUU. La mayoría son deportistas, y las investigaciones muestran que 1 de cada 300 jóvenes tiene una afección cardíaca no detectada que le pone en riesgo. En las escuelas que tienen DEA, la tasa de supervivencia de niñas y niños a causa de un paro cardíaco repentino es 7 veces mayor”, aseguró en Washington.